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HIROO ONODA (1922-2014) EL ULTIMO SOLDADO JAPONES

EL PERSONAJE: Los hechos son los siguientes, el teniente segundo Hiroo Onoda, oficial de inteligencia del Ejército Imperial japonés se negó a aceptar la rendición de Japón durante prácticamente 30 años. ¿Existe alguna explicación razonable?

Lógicamente, era imposible que tanto él como sus hombres conocieran del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945), ni la rendición incondicional del Japón el 14 de agosto de 1945. También es razonable que no se creyera la "propaganda" lanzada por la aviación estadounidense informando sobre el fin de la Guerra. Incluso que pensara que las palabras que surgían de un megáfono pronunciadas por "supuestos oficiales japoneses" sobre la rendición fueran una trampa. Pero cuando empezaron a llegar recortes de prensa con fotos de Japón y su familia Imperial también se negó a entregar las armas.
Una acumulación de razones le impedían hacerlo: la convicción japonesa de que rendirse es el acto más deshonroso, el consejo dado por su madre animándolo a suicidarse antes que caer prisionero, un carácter testarudo e incapaz de aceptar la derrota y, por que no, el miedo a las represalias de los habitantes de la isla de Lubang, a quienes había robado alimentos e incluso disparado durante estos años.

¿Y luego qué? El Japón que encontró ya no le gustaba.

BIOGRAFÍA: Hiroo Onoda nació en 1922 en Kainan (Japón). Era el quinto hijo de una familia pobre. En 1939, con 17 años, se fue de casa para trabajar en una empresa situada en China.En mayo de 1942 fue reclutado para servir al Emperador, siendo sometido a los durísimos sistemas de entrenamiento del Ejército Imperial Japonés.

El 23 de diciembre de 1944, el teniente segundo fue enviado a la isla de Lubang, 75 millas al suroeste de Manila, para realizar operaciones guerrilleras que retrasasen el avance norteamericano. A sus 250 hombres, los repartió por la selva, junto con los suministros, preparados para entrar en acción.
Los estadounidenses demostraron una gran superioridad militar y causaron a los hombres de Onoda numerosas bajas. Cuando se produjo la rendición de Japón, Onoda y sus hombres no se enteraron, pero en abril de 1946, tras el mensaje por megáfono de un oficial japonés, se rindieron todos menos Hiroo, Akatsu (que se rindió en 1949), Shimada (muerto por las fuerzas de seguridad filipinas en 1955) y Kozuka, también muerto por la policía en 1972.

Durante estos años, Onoda se dedicó a resistir, a administrar su munición y a robar ganado para poder comer. El 9 de marzo de 1974, el superior de Onoda, Mayor Taniguchi, que ahora trabajaba de librero, fue hasta Lubang y le dio la orden de rendirse. Hiroo salió de la selva con su fusil, 500 cartuchos y algunas granadas. Tras haber obtenido del presidente Marcos el perdón por sus actos en la isla, llegó a Japón, donde fue recibido como un héroe.
El moderno Japón no se parecía al país que conocía Hiroo Onoda. La influencia americana era aplastante y ya no existían los valores de antaño. Publicó sus memorias y se trasladó a Brasil con la intención de dedicarse a la cría de ganado. El 2 de mayo de 1996 volvió a Lubang de visita, después de 22 años de ausencia.
Hiroo Onoda murió el 16 de enero de 2014. Había cumplido 91 años.
Foto nº1: Cortesía Fotolog.com Foto nº2: Dominio público (Wikimedia Commons)
Nota: La maqueta corresponde a un camión Isuzu TX-40
Imágenes de la invasión japonesa de Filipinas: De pnoy2dbone (YouTube)